Capítulo I : Destino Tormentoso en una noche relampagueante

(Bueno hola a todos, esto que se podria llamar novela va a ir siendo escrita por mi. Este , como veran, es el primer capitulo y espero que les guste)(El capitulo es mas una introduccion, no todo sera asi de aburrido)(Esta parte, que esta entreparentesis esta escrita sin acentos, ya que en word press no se como ponerlos; sin embargo, el capitulo lo tipie en word y le puse los acentos correctamente)

 

Era un anochecer tormentoso, los relámpagos caían sobre los campos revueltos por las ráfagas de viento. En la ciudad del sol, todos los que solían frecuentar la taberna habían ido, exceptuando los que temían a la ira del viento y la de los truenos. Ya todos habían tomado sus respectivos asientos y habían ordenado lo que solían pedir; la música era la melodía que reconfortaba a los viajeros y a los campesinos que todo habían perdido. Por un momento, todos estaban sumidos en una atmósfera diferente a la que reinaba en la ciudad que era caótica y deprimente, allí reinaba una paz y una familiaridad jovial entre todos los presentes.
El tabernero Xenxo iba y venia atendiendo como podía a la marea de gente impredecible que había acudido como refugio a la taberna; todos charlaban animadamente con los que tenían cerca, sólo dos personas estaban excluidas de ese aire familiar de la taberna, uno estaba dormido y la otra, según los otros, estaba sumida en sus propios pensamientos, en su propio mundo. Tenía ojos grises hermosos pero ausentes, como si hubiera sufrido algún trauma hace no mucho tiempo y lo estuviera reviviendo en esos precisos instantes; era anciana, unas prominentes arrugas le poblaban la cara, su pelo era lacio y blanco como las nieves que cubrían la ciudad en invierno. Además por su andrajosa ropa se podría decir que era alguna pobre que no tenía donde esconderse de la lluvia. A los ojos de los demás, la anciana, daba lastima ya que sus huesos se podían ver y parecía padecer hambruna.
Un niño contemplaba maravillado todo lo que lo rodeaba , miraba las paredes brillosas y marrones de la taberna, luego, su mirada pasó rápidamente hacia el suelo con hoyos pequeños que eran las pruebas de las antiguas peleas entre ebrios; casi al instante, se fijó en las hermosas pinturas que cubrían gran parte de las paredes, a sus ojos, representaban siempre escenarios funestos, tempestades que devastaban ciudades enteras, la furia de los dioses en contra de los humanos. Pero movido por la inquietud de estar en un lugar prohibido, poso su mirada sobre las mesas, que eran un círculo perfecto de madera de un marrón claro, que poseían talladuras que eran una clara continuación de las figuras extrañas que estaban presentes en las sillas. Empezó a caminar y , rápidamente, se topó con la pequeña barra donde reposaban viejas botellas con extraordinarias historias, así como cansados viajeros que habían recorrido legendarias aventuras. Luego fue hasta las ventanas para observar el resultado del temporal que estaba ocurriendo fuera, pero cuando se reflejó en una de esas preciosas ventanas, su mirada quedó atrapada por los vidrios rojos y verdes que formaban el estandarte del lugar, una gran cerveza.
El cantinero Xenxo entre idas y venidas vio al pequeño que contemplaba sus dominios con ojos excitados y extasiados; sin embargo, no podía permitir que un niño anduviera por esos lugares, y sí alguien confundiéndolo por otro , gracias a los efectos del alcohol, lo lastimaba. Nó. Fue disimuladamente por entre las personas y agarró al niño por detrás con amabilidad.
-No puedes estar aquí y lo sabes-
-Pero no he hecho nada- dijo el niño con cara de inocente, salido de su estupor por lo que anteriormente había contemplado.
– Todavía no, pero pronto lo harás- dijo Xenxo buscando excusas intentado inculpar al niño, dándole una razón para que se vaya del lugar y así protegerlo.
– ¿Cómo lo sabes?- dijo el niño, que había pasado a ser el centro de atención del bar.
– Por que lo sé- dijo Xenxo sin aceptar un no por respuesta, de hecho muchos opinaban igual que el tabernero y a otros, simplemente, no le interesaba lo que podría pasar con el niño, así que seguían hablando.
El tabernero complacido ya que nadie había hablado en su contra, estaba a punto de agarrar la muñeca del niño, pero uno de la multitud habló. Estaba escondido en una esquina del bar, en la oscuridad. Llevaba un tapado andrajoso y una capucha, pero se podía distinguir que tenía unos ojos muy claros y el cabello oscuro, casi tan oscuro como esa noche. Dio un paso hacia la luz y dijo:
– Tranquilízate, Xenxo, no ha hecho nada aún- dijo el señor misterioso. Pero rápidamente otro dijo:
– Cállate, eres un extraño que de nosotros poco sabe y nosotros de gente como usted desconfiamos. Seguramente eres un inservible que no sabe qué son los niños- dijo un campesino que opinaba lo que varios, pero era el único que tenía el suficiente coraje para decirlo. Sin embargo, en un instante, una flecha salió disparada y cuando impactó contra el hombre, para sorpresa de todos, una cadena le ató la boca, dejándolo sin poder hablar.
– Antes de hablar aprende lo que es el respeto- dijo el hombre misterioso con una sonrisa, divirtiéndose por la situación.
Los que eran amigos del campesino atacado, estaban a punto de actuar, ya habían tomado sus rastrillos como armas y estaban a punto de intentar un ataque improvisado, pero una de esas extrañas flechas pasó zumbando por el oído del que parecía ser el jefe y por el temor de ser hombres muertos, se sentaron e iracundos se sumieron en un silencio sepulcral.
– Xenxo, deja al niño que hable un momento conmigo y luego que se vaya si es lo que quieres- dijo haciendo desvanecer al arco y a la cadena que sostenía la boca del hombre.
El niño sin que nadie le dijera lo que tenía que hacer fue hacia donde estaba el hombre, se sentía confuso, por qué un hombre extraño lo había ayudado a quedarse cuando todos los demás se habían empeñado en echarlo, pero rápidamente se olvidó de eso y se dirigió hacia el hombre.
– Hola- dijo tímidamente.
– Hola, soy Oleguer . Tranquilízate, no soy un completo extraño como me han llamado las irrespetuosas lenguas de este lugar, de hecho formo parte de la gran institución ISMARILD. Muy pocos oyeron hablar de ella y muy pocos creen en su existencia, aún cuando habitan demasiado cerca de ella- dijo el hombre serio.
– ¿ Dónde es esa institución?- preguntó el niño intrigado.
– No está en mi decirte eso, sólo se que tu instinto te llevará donde quieras ir. No te diré nada más y si deseas ir debes encontrar tu propio camino. De hecho estoy en este lugar buscando a algunos que tengan las cualidades necesarias para ser iniciados. Tu puede que poseas algunas, si quieres saber debes ir en la caída de las hojas hacia la institución y recién allí podrás saber si posees o no las cualidades necesarias para ser aprendiz. Quizá seas sogma.
– ¿ Qué es un sogma?
– Niño, en la institución hay dos clases de aprendices, los sogmas y los cazadores. Los sogmas son aquellos que pueden crear portales hacia el otro mundo y los que pueden invocar objetos del mundo humano hacia al otro y a la inversa, o sea es como si vivieran en los dos mundos. En cambio, los cazadores, somos capaces de utilizar armas que preparan los sogmas y que nosotros mismos creamos con nuestra energía, esa energía proviene de las puertas de nuestra mente; los sogmas son los que más puertas pueden abrir y trasponer.
– Así que eres cazador- dijo el niño, que todavía no creía lo que le estaba diciendo el extraño viajero, a pesar de haber presenciado algo tan extraño como la desaparición mágica de un arco y flecha.
– Así es- dijo sin dejar mucha emoción en sus palabras.
– Me olvidaba, ¿ Cómo te llamas, niño?- dijo casi al instante como alguien que se acuerda con el viento algo crucial.
– ¡Soy Serafín!- Gritó el niño para que todos lo escucharan.
Luego de esto, uno de los excluidos, miró hacia la mesa de donde provenía ese grito. La anciana, cambio su mirada por una más presente, pero rápidamente sus ojos se dieron media vuelta revelando una superficie totalmente blanca.
– Cincuenta años pasarán, el tiempo te carcomerá. Dos estrellas serán tus iluminados en un anochecer ventoso. Del rayo huirás y la oscuridad será tu amanecer más seguro. Se volverá todo más oscuro. La Luna será infiel a su amado y correrán peligro, todos.¡ Serafín!
Serafín y todos los demás quedaron desconcertados durante unos minutos. Y, cuando finalmente alguien iba a hablar, un rayo atravesó una de las ventanas, destruyéndola e impactó contra el pecho de la anciana.
Hubo un momento de silencio y de incomodidad, nadie podía entender qué había ocurrido, la anciana había desaparecido como la brisa en el viento. En su lugar, sólo había quedado un pequeño espacio con piso chamuscado. El silencio pobló la taberna, nadie podía moverse, sólo podían contemplar a su miedo interior.
En medio de esa isla caótica, Serafín sólo podía pensar en dos cosas, en la oscuridad y en el anciano, ya no sabía si las viejas menciones a esos seres eran simplemente historias del viento. Cuando miró en frente, Oleguer había desaparecido.

¨—————————————–
La lluvia cubría el cielo y los relámpagos lo iluminaban, al igual que al cuerpo de una anciana que yacía tirada en el suelo, inconciente.
Una fría gota de lluvia se derramó por mi cara, haciéndome despertar del sueño onírico que estaba teniendo unos momentos antes. Y frente a mí fue revelado , en momentos pausados por la cegadora luz de los relámpagos, algo que escapaba de mis sentidos, algo que desbordaba mi temor y generaba un caos interior que me atormentaba, eran los ojos iracundos de una bestia salvaje que amenazaba con atacar y hendir sus dientes sobre mi yugular . Mi hermano.

 

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